Podría decirse que el introductor de la raza en España fue Dionisio Borja, quien a mediados de los ochenta importó varios ejemplares de Inglaterra de los afijos Oldwell y Jagogpeeko . Ejemplares estos que como casi todos los británicos adolecían de ciertas faltas según el estándar, como por ejemplo la rigidez de cuartos posteriores y anteriores, escasamente angulados, la cola corta, la despigmentación con presentación de mantos bicolores (teniendo como tal –para entendernos-- que el cráneo, cuello, dorso y cara exterior de las patas eran de color apricot o dorado y la papada, pecho, vientre y cara interior de las patas amarillento o incluso blanquecino), ojos amarillos, máscaras escasas, que raramente cubrían las mejillas ni los ojos, afeando la expresión y orejas casi nunca negras ni siquiera más oscuras que el manto y casi siempre de un tono parejo al de la parte superior del manto.
Al amparo y a la sombra de los descendientes de estos ejemplares ingleses, criados con el afijo “ Kindred of Haggard” que desapareció en muy pocos años y de otro perro importando también de Inglaterra y de líneas similares, Jagofpeeko Comux of Oldwell , y propiedad de un particular, el Dr. Cortés, de Zaragoza, que fue extensamente utilizado como semental en España durante ésa época, nacieron algunos otros criaderos, de los cuales todavía ahora permanecen en activo “De_Car” y “ Numa” que, tradicionalmente --y muy por desgracia-- han venido arrastrando y perpetuando las faltas antes expresadas y acrecentándolas con otras entre las que destaca la hipertipicidad –que no puede considerarse un mérito, por cuanto ha dado lugar a otra serie de faltas igualmente importantes como la escasez de talla, las espaldas excesivamente cortas igual que los cuellos y, como consecuencia de todo ello, un movimiento paupérrimo y una tradicional predisposición a padecer serios problemas de piel que podrían estar vinculados al color arena típico de sus ejemplares y otros, relacionados con alergias por contacto (en especial a las pulgas) que son habituales en sus ejemplares atigrados y todo ello sin olvidar, tampoco, que un relativamente elevado porcentaje de ellos fallecen antes de cumplidos los siete e incluso los cinco años de edad por problemas de salud de toda índole.
Foto cortesia "Castro-Castalia"
También por esa época otro criadero, que algunos podrían considerar como lo que los anglófonos dieron en llamar puppy mills (granjas caninas) –un término que en este caso está más que justificado porque además de producir perros de todo tipo en grandes cantidades también se dedicaba a la cría de gallinas ponederas y para consumo humano-- dedicó su atención a la raza, aunque no de manera exclusiva por cuanto además de Bullmastiffs, criaba entonces otras muchas (las más comerciales del momento) como eran los Teckel, los Beagle, los Cócker y Setter, los Pastores Alemanes y los Schnauzer gigantes, entre otras. Era un auténtico cajón de sastre en el que tenían cabida razas tan dispares y diferentes entre sí como las citadas y algunas más, pudiendo decirse que “ La Yosa” tocaba todos los palos y no destacaba en nada, salvo en la producción masiva de perros de todo tipo y sin más mérito que el puramente comercial. Este criadero además de nutrirse de los ejemplares producidos por Borja y usar como semental al perro de Alberto Cortés, importó algunos otros de Holanda, Dinamarca y Alemania y gracias a la presencia constante en todas las exposiciones del calendario nacional obtuvo sendos títulos de campeonato al alimón con los anteriores; entre todos fueron dibujando un escenario muy propicio para la perpetuación de los fallos estéticos y cosméticos antes comentados y de otros mucho más serios porque ya implican problemas de otra índole, como el entropión, la displasia de cadera y de codo , las colas partidas, la ausencia de piezas dentales, las bocas torcidas y los prognatismos excesivos. .
En 1988 nació otro afijo, llamado “Castro-Castalia ”, que, al contrario que los demás, fijó su interés en los criadores escandinavos que desde hacía más de tres lustros destacaban por haber sabido atesorar y trabajar concienzudamente a partir de unas líneas británicas clásicas, que no se habían visto afectadas ni por problemas de salud ni por graves faltas según el estándar y importó los primeros Bullmastiffs procedentes de Finlandia; estos perros como la gran mayoría de los que a finales de los ochenta y primeros noventa había en Escandinavia eran todos ellos herederos del mítico afijo noruego Bogerudmyra , antes Bogerudasen , que provenía de los históricos Bulmas y Kelwall británicos que habían servido para la consolidación de la raza en aquellos países (a partir de 1955) , cuando la raza en origen todavía no estaba más que tangencialmente afectada de lo que luego fueron serios problemas de genotipo y fenotipo a consecuencia de la depresión endogámica que a su vez fue el resultado de tantos años de férrea cuarentena en los que el refresco de sangre era de todo punto imposible. Fue así como llegaron a España los primeros perros finlandeses, del afijo Oddrock que luego fueron cruzados con otros norteamericanos de la línea Blackslate , revolucionando así el cansino y poco variado panorama nacional y dando lugar a uno de programas de cría de mayor prestigio dentro y fuera de España y de más importante proyección internacional aún a pesar de que “Castro-Castalia” apenas producía una camada al año.
Foto cortesia "Castro-Castalia"
Coincidiendo con el nacimiento de éste afijo, su propietaria, Christina de Lima-Netto, escribió los primeros artículos serios sobre la raza --extensos y ampliamente documentados, apoyados con espectaculares fotos--, en varias revistas especializadas españolas (antes había habido un par de menciones en Doggy People, desaparecida en el segundo cuarto de los 80 y Guau, que también desapareció muy a principios de los 90 y El Mundo del Perro, que tuvieron escasa trascendencia por cuanto las revistas entonces tenían una tirada muy limitada y apenas llegaban a unos pocos aficionados).
La publicación de estos monográficos de la Sra. De Lima-Netto en TODO PERROS, LA REVISTA DEL PERRO , EL MUNDO DEL PERRO, PERROS Y COMPAÑÍA, CACHORROS Y MASCOTAS, ANIMALIA SIGLO XXI y alguna otra, coincidió con lo que fue el verdadero despegue de la venta de revistas caninas en nuestro país y una auténtica revolución y competición entre las distintas editoriales por ver quién vendía más y quién llegaba más lejos y por eso justamente, los trabajos de esta prominente y prolífica autora tuvieron enorme trascendencia no sólo en España sino en toda Latinoamérica a dónde llegaban con algunos meses de retraso, haciendo que muchos nuevos aficionados de aquí y de allá conocieran por primera vez y se fijaran en la raza Bullmastiff
Fue también mediando los noventa cuando Christina de Lima-Netto escribió sus dos libros dedicados a la raza, únicos aún hoy escritos originalmente en nuestro idioma y que constituyen una imprescindible referencia para todo aficionado que se precie y que quiera conocer su verdadera esencia. El primero de ellos fue publicado por la Editorial Hispano Europea y se tituló “EL BULLMASTIFF” y un par de años después, respondiendo a la necesidad de la escritora de contar más y más extensamente lo que sabía sobre la raza, que es mucho, apareció “EL GRAN LIBRO DE LOS BULLMASTIFF Y MASTIFF”, publicado por Tikal Editores-Susaeta Ediciones. Un libro éste que está prologado por Douglas B. Oliff, gran amigo de la autora y una de las personas que más intensamente vivió la historia y evolución de la raza en Gran Bretaña.
Pero toda moneda tiene dos caras y a la vez que el Bullmastiff, gracias al impulso que supusieron la aparición de todos estos artículos y de los dos libres, empezó a ser más conocido por el público español y latino en general y más apreciado por sus excelentes cualidades como perro de compañía y de guarda, la demanda aumentó en la misma proporción y, con ello, se multiplicó la crianza de ejemplares, algunos de enorme calidad pero la mayoría de calidad más bien dudosa, eso sí habituales en los rings de toda España y que cosecharon los consabidos títulos de campeonato: Títulos estos, que todo hay que decirlo, que por la propia idiosincrasia de las exposiciones caninas en nuestro país no son excesivamente difíciles de conseguir, pero que por eso mismo no aseguran que la calidad de los ejemplares ganadores en las pistas sea pareja a la calidad como reproductores ni mucho menos. Peor eso ya es harina de otro costal y tendría que ser objeto de una nueva sección.
Foto cortesia "Castro-Castalia"
El hecho cierto es que al amparo de la propicia y floreciente demanda, nacieron en España varios afijos de nuevo cuño; los primeros que afloraron aprovechando esa circunstancia fueron “Agafa l'Ase” y “Helvet Can”, ya desaparecidos. Otros se sumaron luego con mayor o menor fortuna y persisten en su actividad --complementada casi siempre con la crianza de otras muchas razas de mayor demanda y más comerciales-- y así puede decirse que hoy por hoy en España, además de los afijos citados antes, “Castro-Castalia”, “De Car” o “ Numa” , están esos otros que con mayor o menor fortuna, de forma más o menos selecta, informada y profesional, sirven para trazar el que es hoy el panorama nacional, como por ejemplo “Bullsland” , "Jaracanbull”, “De Urun”, “Nagusi”, “Tras la Luna”, “Tuffnell”, etc. (*)
(*) NOTA DEL AUTOR: La mención de estos no implica ningún tipo de recomendación por su parte ni tampoco el reconocimiento implícito de que se trate de programas de cría de calidad.