Decíamos antes que el Bullmastiff moderno es el heredero de las características que buscaron, propiciaron y fijaron los Guardabosques ingleses en los “Night Dogs” y eso explica que todavía hoy deban continuar siendo perros de gran fortaleza y resistencia. Y explica sobre todo que sea imperdonable pensar en el Bullmastiff como un perro exclusivamente de salón, un “saco de patatas” abúlico, indolente y perezoso.

 

Foto cortesia "Castro-Castalia"

 

Porque el Bullmastiff auténtico, aquél capaz de haber heredado de sus ancestros sus mejores cualidades será un perro que todavía hoy, igual que entonces, pueda ser capaz de recorrer grandes distancias al trote, cubriendo zonas de difícil acceso, escarpadas o rocosas, saltando obstáculos sin dificultad, sin que el cansancio haga mella en él. Y será un perro resistente, de enorme agilidad a pesar de su tamaño y peso, con un “drive” impresionante, capaz de dejar boquiabierto al más pintado y de competir con perros aparentemente más veloces y de menor volumen y peso, como por ejemplo el Bóxer.

 

Foto cortesia "Castro-Castalia"

 

Será también un perro fibroso y musculoso (no confundir con un perro fláccido y gordo), al que se le marcarán y en el que se identificarán perfectamente las distintas partes del cuerpo y de la musculatura. Un perro que tendrá proporciones óptimas para ser funcional, entendiendo por funcional justamente eso, que “funcione”, que se mueva, que salte, que corra, que sea activo y vivaz. Y todo ello porque estará bien “construido”, de acuerdo con el propósito para el que se le concibió y que está perfectamente explicado en el estándar de la raza.