
Su aseo es muy sencillo; se desaconseja el baño (porque altera en gran medida el pH de la piel y provoca problemas innecesarios y evitables), que se sustituirá por cepillados regulares y frecuentes. Es así como uno se asegura de que el Bullmastiff no desprenda ningún tipo de olor corporal ni padezca ninguna forma de prurito o descamación. El baño, contrariamente a lo que se pudiera pensar, fomentará la aparición de descamaciones y alteraciones que inducirán la producción de más sebo y por lo tanto la presencia de olor y caspa.
Recomendable es también limpiar frecuentemente los pliegues que se forman en el morro, para evitar la acumulación de porquería que pudiera dar origen a infecciones en la zona.
Coincidiendo con la pubertad y en las épocas de celo o de máxima actividad hormonal, es frecuente que machos y hembras exhiban una especie de “acné” en el morro y la sotabarba que no tiene más importancia. Al contrario de lo que todavía hoy recomiendan algunos veterinarios, el uso de corticoides locales está totalmente desaconsejado por inútil. Bastará con limpiar las pústulas con agua oxigenada dando unos toquecitos con una gasa un par de veces al día y, si acaso, aplicar una gota de Betadine para mayor higiene y desinfección. En cuanto bajen los niveles hormonales, el “acné” remitirá por sí mismo sin más consecuencias.
Aparte de esto, es importante mantener las uñas cortas para facilitar el movimiento correcto de las extremidades y, también, al menos una vez al año solicitar del Veterinario que limpie y vacíe las glándulas perianales.